CUENTO MACABRO PARA HALLOWEEN
Aceptando un años más el reto de Teresa Cameselle para Halloween, os dejo un relato corto. Se trata de una historia cotidiana de terror, de esas que a mí me
dan más miedo porque suelen ocurrir. ¡Llevad cuidado con lo que coméis!
LA COMIDA DEL REO
-¿No crees que es un desperdicio utilizar ese
magnífico brandy para cocinar? –comentó Pepe irritado.
Mari pensó que su marido tenía razón, pero la
ocasión lo merecía y no pensaba regatear en los ingredientes.
-Ummm, ¡qué bien huele, cariño! -alabó él cuandoel suculento lechón llegó a la mesa.
-Ummm, ¡qué bien huele, cariño! -alabó él cuandoel suculento lechón llegó a la mesa.
-Espera a probarlo –comentó ella con orgullo.
-¿No te sirves? -preguntó Pepe.
-Sabes que no como carne –le recordó Mari mientras
picoteaba la ensalada.
-Es una pena. Está de muerte –y se sirvió
otra ración.
Ella asintió con una disimulada sonrisa.
-Me alegra que te guste. Un reo merece la
mejor comida antes de su ejecución.
Pepe se extrañó. ¿Reo? ¿Ejecución? No le dio
tiempo a preguntar; un súbito letargo se apoderó de él y le cerró la garganta.
-Sí, cielo. Fuiste condenado a muerte hace
tiempo, cuando descubrí la primera marca de pintalabios en tu camisa. Pero no
temas por mí. Cuando encuentren tu cadáver ya estaré lejos, disfrutando del
dinero que evadiste a aquel paraíso fiscal y que te convencí para que pusieras
a mi nombre, ¿recuerdas?
La amplia sonrisa de Mari fue lo último que
Pepe vio antes de desplomarse sin vida sobre los restos de su última comida. Moraleja: el engañar a la pareja puede ser muy peligroso, en especial cuando se comenten también otras infracciones.
Comentarios
Publicar un comentario