31 octubre, 2014

CUENTO MACABRO PARA HALLOWEEN


Aceptando un años más el reto de Teresa Cameselle para Halloween, os dejo un relato corto. Se trata de una historia cotidiana de terror, de esas que a mí me dan más miedo porque suelen ocurrir.  ¡Llevad cuidado con lo que coméis!



LA COMIDA DEL REO

-¿No crees que es un desperdicio utilizar ese magnífico brandy para cocinar? –comentó Pepe irritado.
Mari pensó que su marido tenía razón, pero la ocasión lo merecía y no pensaba regatear en los ingredientes.
 -Ummm, ¡qué bien huele, cariño! -alabó él cuandoel suculento lechón llegó a la mesa.
-Espera a probarlo –comentó ella con orgullo.
-¿No te sirves? -preguntó Pepe.
-Sabes que no como carne –le recordó Mari mientras picoteaba la ensalada.
-Es una pena. Está de muerte –y se sirvió otra ración.
Ella asintió con una disimulada sonrisa.
-Me alegra que te guste. Un reo merece la mejor comida antes de su ejecución.
Pepe se extrañó. ¿Reo? ¿Ejecución? No le dio tiempo a preguntar; un súbito letargo se apoderó de él y le cerró la garganta.
-Sí, cielo. Fuiste condenado a muerte hace tiempo, cuando descubrí la primera marca de pintalabios en tu camisa. Pero no temas por mí. Cuando encuentren tu cadáver ya estaré lejos, disfrutando del dinero que evadiste a aquel paraíso fiscal y que te convencí para que pusieras a mi nombre, ¿recuerdas?
La amplia sonrisa de Mari fue lo último que Pepe vio antes de desplomarse sin vida sobre los restos de su última comida. 
Moraleja: el engañar a la pareja puede ser muy peligroso, en especial cuando se comenten también otras infracciones.

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